Radio Atilra

Ernesto “Che” Guevara, político y militar argentino, nació en dos oportunidades. La primera vez fue en 1928, en la ciudad de Rosario, en el seno de una familia acaudalada cuyo principal sustento provenía de la renta de las propiedades que habían heredado y la explotación de grandes estancias rurales. La mayor parte de su juventud la vivió alternando entre Buenos Aires y Córdoba, en los espacios propios de su clase social en su época y, como él mismo reconociera, prácticamente sin militancia ni participación en vida política argentina.

A los 19 años, tras varias penurias familiares se instala en Buenos Aires donde comienza la carrera de medicina, en el barrio de Recoleta y se recibe de médico en 1953 para luego practica la medicina por un breve período de tiempo.

Todos los biógrafos coinciden en destacar su carácter insumiso y descontracturado, la desprolijidad en la vestimenta, la pasión en sus discusiones y sus simpatías por las ideas marxistas, así como su vínculo con la filosofía, la poesía y la literatura de aventura. Pero a pesar de las loas de sus seguidores y los ataques de sus detractores, esta descripción de Ernesto Guevara es exactamente la misma que podría hacerse de cualquier otro burgués acaudalado de su época, y de otras también.

 

Su segundo nacimiento, el verdaderamente importante, se dio en el momento definitorio de su elección entre la leer sobre la revolución o hacerla. Luego de un juventud de viajes por toda Latinoamérica que lo conectaron con la realidad social y política de su época y su geografía, Guevara comenzó a formar parte activamente de movimientos guerrilleros con el objetivo de extender la revolución socialista a los países del cono sur y Centroamérica.

En Noviembre de 1956, se internó en la región cubana de Sierra Maestra, con el objetivo de establecer un gobierno revolucionario que derrocó a Fulgencio Batista, presidente títere puesto allí por los EE.UU. La comitiva de 86 guerrilleros estaba compuesta, entre otros, para grandes personajes de la revolución como Fidel Castro y Camilo Cienfuegos. Sin embargo, esta primera incursión fue derrotada y dispersada por las fuerzas locales. La contienda se extendió por varios meses de penuria para los guerrilleros, enfrentando el hambre, el clima y las balas de Batista, y fue logrando de manera gradual un serie de pequeñas victorias y apoyo de la población que llevó a los revolucionarios a acorralar al régimen cubano en su último combate real en Santa Clara, donde la participación decisiva de Ernesto Guevara llevó al triunfo de la revolución.

 

El primer gobierno socialista de América fue fundado en Cuba en 1959 y transformó tanto la vida dentro de ese país como el panorama político de toda la región para establecer una alternativa duradera al régimen capitalista que se extendía en todos los países. En ese primer gobierno cubano, Guevara oficio como redactor de leyes, ministro de economía, organizador de la nueva industria y referente político de primera línea a nivel internacional, consiguiendo en apoyo de la URSS y China para sostener a Cuba a largo plazo.

A partir de la década del 60’, Guevara comenzó a desarrollar su verdadero objetivo, el cual lo distanció de la experiencia cubana y lo enemistó profundamente tanto con los EE. UU. como los gobiernos latinoamericanos y los partidos comunistas de sus respectivos países: extender la revolución.

Con este objetivo en mente, Guevara organizó varios grupos que serían los encargados de llevar la lucha armada a todos los rincones de Latinoamérica, logrando participaciones importantes en Nicaragua, Argentina, Paraguay, entre otros.

En 1967, su vida tuvo un final abrupto durante los enfrentamientos que tuvo en Bolivia contra la dictadura de René Barrientos, durante los cuales fue capturado y ejecutado. Posteriormente fue reivindicado tanto por la revolución cubana como por varios líderes latinoamericanos y movimientos políticos como uno de los símbolos de las luchas sociales en el continente.

Actualmente es bandera y símbolo de centenares de agrupaciones políticas, sociales y artísticas a lo largo de toda Latinoamérica.

Atilra Gral. Rodríguez

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