24-02-2017 | OPINIÓN | EDUARDO TULA

La basura que se recoge a diario en una ciudad es el desecho de lo que sus habitantes consumen. Si pensamos que los desechos pueden ser utilizados transformándolos en objetos reciclados, estamos haciendo de esa basura algo que es exactamente lo contrario, la basura mencionada se transforma en un beneficio para la sociedad. También mediante la basura que se genera se puede hacer un análisis del perfil psicológico de las personas. El tratamiento de los residuos puede darnos una aproximación del síntoma que se manifiesta.

La falta de cloacas en los barrios así como el tratamiento de la basura y todas las cuestiones atañen a las distintas áreas de un municipio;  es un problema económico pero a la vez político. La cuestión está en cuál de las dos cosas ponemos por encima. En otras palabras todo se reduce a la ecuación siguiente: si ponemos por encima de lo político lo económico, el resultado va ser lo económico conduciendo lo político y ahí todas las decisiones políticas van estar condicionadas por lo económico. Si es todo lo contrario, si lo político está por encima de lo económico entonces lo político va a conducir a lo económico y como resultado el estado va a destinar políticas que incluirán a aquellos que son y han sido los más postergados.

¿Qué es el estado?

Vamos a definir estado, lo vamos a hacer desde una postura política a la clase que pertenecemos (la clase trabajadora) el estado para nosotros es: “el reflejo de la correlación de fuerzas de dos clases en pugna.” ¿Cómo se entiende esto? Es fácil; si en una sociedad hay productos que una parte de ella no los puede adquirir mediante la compra y otra sí, es muestra que hay un grupo que es  privilegiado, ese grupo privilegiado es aquel que se apropia de las riquezas producidas por otros y esos otros somos los trabajadores. Toda riqueza se obtiene en la explotación de los humanos por los humanos. Como se podrá ver acá hay una división de clases, una es: la que explota a otra. La otra es: la que hace el trabajo del cual, la primera se apropia las ganancias que produce ese trabajo, en ese accionar aparecen intereses que son propios de cada una de las clases mencionadas. Estos intereses son contrarios, hay entre ellos una puja. Entonces si por un lado la clase de los que se apropian del trabajo que hacen otros, tienen en sus manos el estado, van a legislar a favor de sus intereses y en contra de los intereses de los trabajadores. Si el estado está en manos de los trabajadores van a legislar en favor de los trabajadores y eso perjudica los privilegios de la clase enriquecida.

Hoy el estado nacional está ocupado por los gerentes de las multinacionales que depredan la naturaleza y empujan sin piedad a la exclusión a tantos seres humanos. Multinacionales que empujan a la muerte a tantos chicos y quienes sobrevivan y lleguen a adultos es más probable que a lo largo de su vida no encuentren un trabajo formal. La violencia con que se manifiesta este sistema económico deja claras muestras que trata a la naturaleza entera como materia prima que se desecha una vez utilizada, matando a todo lo viviente. Es en este mundo donde el ser humano vale por lo que tiene; los que menos tienen valen casi nada. Donde se pone un precio a todo, aquellos que quedamos fuera del sistema somos tratados como desechos y al parecer ellos creen que lo mejor que nos puede pasar es nuestra eliminación.

La crueldad de esto es que: los que hoy gobiernan tratan a los pobres, que ellos mismos condenan a ese estado de situación, como basura. En el fondo solo desean la aniquilación de aquellos que no tienen esperanzas. Solo pueden tapar la voz de la gente con basura aquellos que producen basura, pero, a pesar de sus esfuerzos, sobre los desechos la verdad también florece.